lunes, 28 de abril de 2014

Noé

2014, Estados Unidos.
Darren Aronofsky.


En un mundo asolado por los pecados humanos, Noé, un hombre pacífico que sólo desea vivir tranquilo con su familia, recibe una misión divina: construir un Arca para salvar a la creación del inminente diluvio. Todo comienza cuando cada noche Noé tiene el mismo sueño: las visiones de muerte provocada por el agua, seguidas de nueva vida en la Tierra.




Sin duda se trata de un proyecto extremadamente arriesgado ya que se dirige a un público muy selecto y prejuicioso, tanto para los amantes de la historia religiosa que encontrarán varias variaciones de los textos originales como para los que la repudian. 

La leyenda bíblica está narrada con una extraña mezcla del género histórico y el de ciencia ficción que le aporta un enfoque totalmente único. No obstante Aronofsky se pierde en su misma historia ofreciendo un resultado flojo y que aburre desde el inicio. Pese a que la idea es crear una atmósfera natural, el montaje y las escenas en sí flaquean y parecen más dignas de un TV Movie de Semana Santa que de una obra cinematográfica. Tan solo se salvan unas muy bellas imágenes que explican la leyenda de Adán y Eva y poca cosa más.

El elenco llama la atención pero no es suficiente. Una sobresaliente y demacrada Jennifer Connelly, una notable Emma Watson, un muy envejecido Anthony Hopkins y un inexpresivo y sobreactuado Russell Crowe. La trama avanza a trompicones y carente de interés. Resulta más llamativo el drama que se desencadena en el seno familiar que la conspiración de Noé con Dios.

En conclusión, la historia es correcta y con algún toque original pero totalmente innecesaria y prescindible. Cuesta entender por qué alguien que lleva a sus espaldas grandes títulos como Requiem por un Sueño y Cisne Negro se presente este año con una obra tan mediocre.


Eso sí, la película ha traído una gran polémica ya que varios grupos católicos de los Estados Unidos afirman que frivoliza la relación de Noé con Dios e incluso en algunos países árabes han decidido no proyectarla. 


Alba Guillén.

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